Sándor Ferenczi

En el mito, Narciso se enamora de su propia imagen, no oye los llamados de Ecos, quien lo ama. Narciso se empeña en su arrogancia e ignora a todos los demás. El narcisismo es siempre ilusorio y se alimenta de una imaginación desmedida y de sensaciones de poder ilimitado, en los cuales se busca refugio en momentos de dificultad; como por ejemplo, en casos de crisis sociales. Su omnipotencia se deja notar por medio de creencias en grandes promesas y soluciones ideales de los males presentes. En esta especie de comunión espiritual desmedida, es fácil negar la realidad social; ya que la visión ideal del mundo tiene que ser mantenida a toda costa. En este contexto, es muy fácil oprimir y denigrar a otros seres humanos, por el mero hecho de ser diferentes. La cultura, lejos de ser la expresión del desarrollo de la humanidad, como manifestación de la diversidad, se usa como credo ideológico que alimenta los fanatismos que ven lo diferente como una amenaza para una precaria identidad, fundada en un mal entendido narcisismo empobrecedor.

 

Im Mythos verliebt sich Narziss in sein Spiegelbild, hört nicht die Rufe Echos, die ihn liebt, sondern verharrt in Selbstbezogenheit und Ignoranz gegenüber anderen. Narzissmus ist immer illusionär und nährt Größenvorstellungen und Allmachtge- fühle, wozu etwa in gesellschaftlichen Krisen häufig Zuflucht gesucht wird. Heilsbringern und grandiosen Versprechungen wird gern Glauben geschenkt und in einer narzisstisch aufgeblähten Glaubensgemeinschaft fällt die Verleugnung der sozialen Realität besonders leicht, zumal das ideale Weltbild erhalten bleiben muss. Dem fallen leicht die Integrität anderer Menschen und überhaupt Kulturgrenzen zum Opfer.

Foto y firma de Sándor Ferenczi